LA SUCURSAL EN CHAMBERÍ PARA PICOTEO

Por Ángel Marqués de Ávila.

Un joven profesional, bilbaíno, David Lobo  y su mujer uruguaya, también del gremio, Clara Arburuas, tras dedicar 14 años de su vida a una importante cadena vasca, han querido en este momento embarcarse en este proyecto de restaurante especialmente enfocado a picotear varios platos.

En los tiempos que vivimos es de aplaudir la iniciativa de esta pareja que en un sitio céntrico de Madrid, el restaurante está situado en la calle Sandoval, al lado de la glorieta de Bilbao y haciendo esquina con la de Fuencarral han apostado  por abrir este local  pequeño pero coqueto y con un toque moderno que hace muy agradable la estancia en él. Estrecho de entrada y más amplio en el comedor, se ha decorado en colores naturales, azul y maderas y un mobiliario​ artesanal reciclado muy bien terminado.

A la entrada una barra, antes una mesa muy vintage, estupendo sitio para vermutear un buen aperitivo o degustar una buena copa.
La barra mediana, está muy bien surtida, estupenda para tomar alguna delicattesen entre horas o desayunar o almorzar a la mañana.
Otra bonita y coqueta mesa, a mitad del amplio pasillo, para un grupo de seis, apartada y a salto caballo del salón y barra.
El comedor en la misma línea con unas 22 plazas en 6 ó 7 mesas.

En las paredes una exposición de fotos en relieve confeccionado  con papel metálico de Ferrero Rocher, una bella obra de Floren Retana Lobo.

La pareja lleva la atención y servicio personalmente acompañados de una simpática joven nacida en Logroño de madre dominicana y padre madrileño con  nombre muy castizo, Paloma. Son pocos pero bien avenidos y se muestran con los clientes con atención y hospitalidad en un confortable ambiente informal.





En esta nueva aventura profesional les acompaña un cocinero de origen argentino con largo historial en sus más de diez años en España, el chef Guillermo Usardi, que con el concurso de la pareja, ha diseñado una carta para un tipo de clientela, ilustrada, refinada, universal, urbana, en la que se pueden degustar bocadillos de pastrami, tostas de “roast duck”, una versión de rosbif con magret de pato y de quesos artesanales muy bien seleccionados.

Pero también podemos apostar  por unos espárragos pericos naturales con salsa romescu, una rica ensaladilla, frescas y ricas ensaladas, patatas bravas al estilo barcelonés (al all-i-oli y aceite especiado con pimentón picante), una escalibada con sardina ahumada, carrillada sobre puré de papa y chirivía.  Pulpo asado, bien de textura y punto o una hamburguesa de rabo de toro envuelta en crepineta, riquísima, de las mejores que he tomado.

Para acabar, deliciosos y diferentes chocolates con garrapiñada casera con picante y sal; un flan enriquecido en crema sobre salsa de maracuyá  y tartas caseras de zanahoria y crema y una estupenda de cerveza​ stout, Guinness.

La bodega es pequeña en la que destacan un albariño “Jardín de Lucia” y un tinto de Ribera del Duero “Venta Las Vacas”. David Lobo, como conocedor, va tejiendo poco a poco una oferta de vinos adecuada para acompañar los platos que sirven.

La apuesta la han hecho en el apartado de aperitivos con una variedad de marcas y tipos de vermut así como de ginebras y rones, para tomar después de comer o cenar, así como para alternar disfrutando de una velada. Acaban de empezar y poco a poco David, Se trata desde mi punto de vista de un acogedor y moderno espacio a unos precios muy templados. Los platos más caros son de 12 euros, pero son para compartir o casi como plato único.

Recomendar