RESTAURANTE ZARRACÍN: UNA APUESTA VANGUARDISTA

Por Ángel Marqués de Ávila.

En una de las zonas con más historia de la Villa y Corte, en la calle San Bernardo 106 en el madrileño barrio de Chamberí, ha reabierto sus fogones un restaurante que quiere marcar tendencia en la gastronomía madrileña y española, con un toque vintage en su cocina y chispas de modernidad.

Este nuevo espacio gastronómico, que ha optado por conservar el nombre tradicional cuenta con un nuevo propietario, Manuel Jiménez que con un novedoso concepto de gastronomía apuesta por respetar los sabores y por la calidad del producto, lo cual nos conducen a saborear la esencia de la tradición.


La carta que ha sido elaborada por un equipo de profesionales con el asesoramiento del Chef Carlos Rojas, ha apostado por la comida tradicional vasco navarra con deliciosas innovaciones en platos de toda la vida sin duda a la altura de satisfacer los paladares de los más exquisitos comensales. Este conocido Chef en el mundo de la restauración trabajó en el grupo Giozeko – Gaztelupe durante algunos años y estuvo al frente del restaurante Goizeko Kabi en Madrid como jefe de cocina, restaurante con una estrella Michelin.

En su carta encontramos pescados salvajes, todos nacionales y que se reciben a diario para mantener toda su frescura y la mejor calidad. Destaca para ir abriendo boca, el trampantojo de salmorejo. El atún y el bacalao, son dos de los pescados estrellas, este último pronto lo veremos en los tops de los mejores de Madrid. Al igual que los mariscos, donde la ostra gallega es protagonista y llega cada dia a las mesas del restaurante con una frescura inigualable.

Su otra especialidad son las carnes a la brasa, seleccionadas y maduradas en el propio local. En este apartado mi recomendación es pedir un Chuletón de vaca rubia madurada 60 días a la parilla de carbón para compartir. Todos los platos se acompañan de frutas y verduras ecológicas de las mejores fincas de España.
En el momento del postre mi apuesta es el SOUFFLE de CHOCOLATE preparado al momento en el horno sobre piedra caliente.

El restaurante cuenta con un espacio con tres ambientes diferenciados. The Corner es la zona donde se puede disfrutar de un buen destilado o coctail que se encuentra a cargo de un bartender especializado. El cliente encontrará más de 100 referencias de diferentes destilados que se pueden combinar hasta con 10 tipos diferentes tónicas.




La Barra es el espacio dedicado al aperitivo, raciones y tapas, buen vino. La amplia bodega de la que dispone tiene además de tintos, rosados y blancos, 6 tipos de vermut y una alta gama de vinos de Jerez (Manzanilla, Fino, Palo cortado, Amartillados, Olorosos, Dulces). El Restaurante cuenta con una mimada y elaborada carta en el ambiente más tranquilo y privado y con una extensa carta de vinos con más de 80 referencias de bodegas nacionales e internacionales, muy a tener en cuenta. Y en los fogones, como hemos dicho está Carlos Rojas como jefe de cocina quien apuesta por una carta innovadora de comida tradicional vasco navarra.

El mobiliario, la decoración y la iluminación completan el concepto del proyecto tradicional y elegante. La zona del restaurante cuenta con un salón privado ideal para reuniones.

Hasta primeros de mayo, las ostras y el champagne, iconos del glamour y del placer tienen un espacio especial en Zarracín para recrear las experiencias parisinas más sibaritas .

Muy destacable su extensa bodega con referencias sobresalientes tanto de, cavas, champagnes, como de albariños, D.O. Toro, Ribera del Duero, Rioja, entre otros.

Una mención especial para EL VIOGNIER DE PAGO DE VALLEGARCÍA 2013, de uva viognier se trata de un vino único en España, complejo, elegante y que me sorprendió gratamente, y que gracias a la recomendación del propietario Manuel Jiménez, pude disfrutar de este excelente blanco.

También hay que catar el PRINZSALM 2012, de la zona del Rhin, fresco, muy recomendable para el aperitivo y a mejor a temperatura baja para apreciar sus
cualidades.

Desde mi punto de vista se trata de un restaurante que ofrece en su carta platos de cocina tradicional, los que denominamos de toda la vida, y que nos traen recuerdos de nuestras abuelas y madres, elaborados con un sublime género y con un toque innovador.

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