COCINA PARTICIPATIVA. Por ANGEL MARQUES DE AVILA. Periodista Gastronómico.

Hoy vamos a hablar de pintxos.

Los pintxos o porción de comida tomada como aperitivo, que a veces se atraviesa con un palillo, nacieron en los bares como acompañamiento de la bebida, pero con el tiempo han ocupado una parte importante en el ocio gastronómico de España. Grandes chefs de los mejores restaurantes están trabajando para darle la relevancia necesaria, convirtiéndolos en una señal de identidad de la sociedad española y famosa en el resto del mundo.

Hace unos días asistí con mi mujer a un curso de PINTXOS VASCOS, en el  KITCHEN CLUB, en las instalaciones que tienen en la calle General Pardinas. Se trata del lugar idóneo para este tipo de encuentros, amplio, cómodo e ideal aprender a cocinar o perfeccionar y disfrutar a posteriori de lo que elaboras.

Kitchen Club, es una escuela de cocina participativa y carácter multifuncional, con tres sedes en Madrid.

Con ocho años de bagaje funcionan a buen ritmo en sus tres espacios dedicados a escuela-cocina y situados en la calle Ballesta, General Pardiñas y Orense que es la más reciente.

Como os digo, fue en el local de la calle General Pardiñas en donde de la mano de la chef gaditana, María Ayoratuvimos la ocasión de aprenderde manera muy didáctica y amena ciertos trucos, muy útiles para los aficcionados allí presentes. Se trataba de un grupode catorce personas en el que cada uno tenía una función específica que debía realizarpara la elaboración de cada PINTXO, con lo cual todo el mundo participaba en la elaboración del plato.

En este curso en el que participé,tuve la oportunidad de acercarme de forma ágil y desenfadada al concepto culinario de cocina en miniatura no menos importante en la alta cocina y en particular la de los PINTXOSVASCOS, denominación que da a las tapas, una de las regiones con mayor tradición en “tapeo”.

A todos nos gusta ir de tapeo y dejarnos cautivar por la variedad de sabores que se disfrutan en un solo bocado. Por esta razón elegí este curso de Pintxos Vascos en el que he tenido la oportunidad de conocer y aplicar las técnicas para la elaboración de las tapas de los mejores bares y restaurantes de nuestro paísyde disfrutar de un ambiente que espero repetir y que os lo recomiendo como experienciatambién en compañía.

María Ayora, la chef responsable de dicho curso, nos fue dirigiendo con mano experta en la elaboración del menú degustación que lo conformaban seis platos, PINTXO DE TXATKA, TOSTA DE CHIPIRÓN RELLENO DE MAR Y TIERRA.PINTXO DE SALMÓN, TOSTA DE BRANDADA DE BACALAO.HAMBURGUESA CON CORAZÓN DE FOIE Y SALSA DE BOLETUS y CARRILLERAS GUISADAS SOBRE CREMA DE PURÉ DE PATATA.





Y lo mejor fue la degustación de lo elaborado por el grupo, acompañado de vinos tintos, blancos y cervezas.

Kitchen Club, desde mi punto de vista, es una apuesta interesante en un momento en el que la cocina está más de moda que nunca y aprender a cocinar es un ‘must’ sobre todo este tipo de cocina participativa.

Este amor por la cocina y por hacer partícipe de ella a todo tipo de personas, se aprecia en la forma y en la elaboración del catálogo de cursos que es muy amplio. Desde cocina para novatos hasta cursos monográficos sobre la cocina de una región o un producto en concreto, el club pone la materia prima y el equipamiento y al final de cada curso, los alumnos saborean sus propias elaboraciones e incluso se pretende que haya un coloquio entre los asistentes sobre las mismas.

Además de diversión, aportan un gran abanico de opciones para que cada ‘aprendiz’ encuentre el suyo, una oferta en la que siempre están muy presentes las tendencias gastronómicas del momento.

Kitchen Club nace además con un punto más canalla y oferta las Kitchen Party (70 € persona e incluye pequeña clase, cena y bebida) fiesta y curso incluido que promete dar mucho juego hasta bien entrada la noche. Tendrían lugar una vez al mes, previa reserva y constituirían la ocasión perfecta para descubrir el nuevo local que han abierto en la madrileña calle Orense.

En este Club también sirven comida pero no al uso. Es un restaurante “efímero” de alta cocina, como lo demuestra su carta de mercado con creativos platos de gran calidad, porque los profesores son los propios cocineros y “exclusivo” porque no abre a diario, sino bajo reserva para grupos a partir de 25 personas. Y que también ofrece la posibilidad de organizar un evento con capacidad para 140 personas de pie, 100 sentadas y unas 70 cocinando a la vez, convirtiendose en el espacio perfecto para la realización de todo este tipo de actos, espacioso y bien decorado. Últimamente asistí al evento SABOR DE JAPON, que tuvo como escenario este local.

Al igual que los locales de Ballesta y Pardiñas -perfectos para encuentros más pequeños-, KC Orense cuenta con un diseño de vanguardia y equipamientos de primer nivel, todo enfocado a permitir una experiencia única. Cuenta con barras para servir cócteles y aperitivos, de espacios lounge y de la infraestructura ‘extra’ que el cliente necesite dependiendo del tipo de actividad, desde un showroom a un espectáculo, por ejemplo.

Disponen además, de proyector HD, sistema de sonido y todo lo necesario para un encuentro al máximo nivel.