La firma Wempe presenta su colección de lujo para estas Navidades

 

No sólo el oro se funde en formas extraordinarias, también las piedras preciosas rinden homenaje a su sencillez originaria gracias a novedosas tallas en monturas naturales. Una extraordinaria variedad cromática combinada con una fascinante ligereza generan una intensa alegría de vivir. Wempe presenta para el otoño invierno 2011 nuevas versiones de clásicos que incluyen sorprendentes variantes del clásico collar “rivière” o las preciosas esmeraldas.

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Fuertes colores pastel: juego de zafiros de forma y color inusuales:

El comercio de zafiros tal y como lo conocemos hoy se remonta al empresario francés Jean-Baptiste Tavernier. La demanda de zafiros azules en Europa por parte de las dinastías, la alta nobleza y el clero era grande. El color azul mantiene una relación directa con el cielo y los ojos humanos. Por eso resulta ser un símbolo perfecto del poder estatal y del mundo suprasensible al que se orientan las prácticas religiosas.

El zafiro comprende todos los colores imaginables con excepción del rojo. La estructura cristalina, reminiscente de una pirámide doble de seis lados, sirvió como matriz para la talla, con la que se pretende preservar el carácter natural de la piedra. La alta refracción de la luz produce un vivaz juego de luces a pesar del diseño amorfo y la tenue diafanidad.

 




Amarillo brillante: collar con destellos diamantinos:

La estricta simetría del collar se ve neutralizada por la vivez y el colorido de los diamantes. El rey de las piedras preciosas capta la luz alternando el risueño amarillo con el blanco puro. El tipo de talla contribuye además a reforzar la brillantez. La talla radiant confiere un brillo intenso y hace resplandecer gracias a sus 70 facetas el amarillo fantasía. Quien lo contempla cree estar mirando una lluvia de estrellas que se desprenden del cielo nocturno. El corte cuadrado Princesa de 76 facetas es más pictórico y produce algunos refulgentes puntos de reposo.

La inusual combinación de los diamantes en cuanto a color y talla proponen una interpretación atractiva y refinada del clásico tema “Rivière”.


Pendientes de esmeraldas con un toque oriental:

Las minas de esmeraldas más antiguas se localizaban en el norte de Egipto y suministraban de sus preciosas piedras a la reina Cleopatra. Antes de la llegada de Colón a América, Incas, Mayas y Aztecas utilizaban esmeraldas colombianas como objetos de culto y las consideraban símbolos de la inmortalidad. Hoy día Colombia es aún la cuna de las mejores Esmeraldas del mundo.

El inimitable reflejo verde de las esmeraldas — que recuerda el verde de la vegetación a comienzos de mayo— las convierte en una de las más valiosas joyas. Son más fragile que otras joyas con el mismo grado de dureza.

La particular forma de gota elegida en estas piezas con sus facetas puntiagudas revela su origen colombiano. Su ligera construcción permite a la luz reflejarse sobre estas piedras preciosas en todas direcciones. El juego asimétrico de las esmeraldas con los pequeños diamantes talla brillante hacen de esta pieza un clásico poco convencional.

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